-->  
Mostrando entradas con la etiqueta Folclore. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Folclore. Mostrar todas las entradas

Mercedes Sosa

viernes, junio 7

Mercedes Sosa

Gracias a la vida... que me ha dado tanto


"Siempre fui distinta de las demás. Cuando estaba en la secundaria y empezaba a cantar, mis compañeros me empezaron a ver de otra manera. En ese momento no pensaba en que iba vivir del canto, porque no me gustaba mostrarme. Después, con el tiempo, lo confirmé. Eso de ser distinto a los demás es muy difícil. Las personas que se convierten en estrellas no pueden ser felices. Los anónimos son los verdaderos privilegiados" dice Mercedes Sosa en una entrevista al diario La Nación.

Sus inicios

Haydée Mercedes Sosa nació en Tucumán un 9 de julio de 1935. A los 15 años ganó un concurso de LV12, de Tucumán, cantando la zamba Triste estoy de Margarita Palacios, y ya su senda estaba marcada por el talento y el trabajo.

Cantó un tiempo con el seudónimo de Gladys Osorio, en algunos boliches del interior.
Hacia 1957 se casa con Manuel Matus y va a Mendoza (otro de sus grandes amores), en donde se vincula con Armando Tejada Gómez y otros intelectuales del momento.
A pesar de que su voz ya maravillaba a los oyentes, el éxito se hacía esperar. Fue Jorge Cafrune, el inolvidable “Turco”, el que la hace subir al escenario de Cosquín, donde fue una revelación.
En la década del sesenta comienzan su éxitos con la inolvidable versión de “Alfonsina y el mar”, y su voz increíblemente dulce y natural comenzaba a diferenciarla del resto de las cantantes del momento. En versiones como “Algarrobo, algarrobal” cantada con un bombo solamente, su voz es todos los instrumentos a la vez.

Empieza la fama

En esa época viajó por Europa, Sudamérica, Japón e Israel.

Su repertorio folklórico maravilló a todo el mundo, pero la repercusión no fue la soñada. De la Mano de Eduardo Falú grabó Romance para la muerte de Juan Lavalle, luego con Ariel Ramírez vinieron Mujeres argentinas y Cantata sudamericana
En 1979 se marchó a Paris, para luego residir en Madrid. Estuvo cuatro años en Europa, y al volver comenzó su relación con el tango, el rock nacional y canciones internacionales. En un principio los nativistas renegaban de su vuelco y los rockeros de su intromisión, pero poco a poco fueron aceptándola, de uno y de otro lado.
Allí sobrevino su amistad irrompible con el rockero León Gieco, el baladista Víctor Heredia y Charly García.
La Negra Sosa compartió escenario con figuras internacionales de la talla de Luciano Pavarotti, Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat.
Mercedes Sosa es un crisol situado al medio del vasto fenómeno de la canción, es la intersección entre el mundo de la canción masiva y el canto popular. Además, como ella misma dice, su público no tiene edad; la quieren ver y oír pasados, pasaditos, jóvenes y criaturas. En ella se encuentran y se funden las viejas y nuevas corrientes de nuestra música americana” dice Alvaro Godoy.

Premios y menciones

A lo largo de su dilatada carrera recibió importantes premios y reconocimientos:

  • Orden de las Artes y las ciencias de Frnacia (1989).
  • Konex de brillante.
  • Konex a la mejor cantante femenina de música de raíz folklórica. (1995).
  • ACE de oro (1995).
  • Medalla Simoes Lopez Neto de Río Grande do Sul, Brasil (1996).
  • Distinción del Consejo Interamericano de la Música de la OEA (1996).
  • Condecoración del Congreso de la Nación Argentina (1996).
  • Galardón Gabriela Mistral, Chile (2000).
Discos y filmografía

La negra Sosa tuvo una importante discografía, La voz de la zafra (1963), Yo no canto por cantar (1966), Para cantarle a mi gente (1967) yZamba para no morir (1968) en sus comienzos.

Mujeres argentinas (1969)Navidad con Mercedes Sosa (1970)Homenaje a Violeta Parra (1971)Cantata Sudamericana (1972)Traigo un pueblo en mi voz 1973) fueron ya carreteando el reconocimiento del público.
Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui (1977)Serenata para la tierra de uno (1979)A quien doy (1981)Mercedes Sosa en Argentina (1982) y muchos discos más que fueron desde En vivo en Europa (1990) a la Misa criolla (1999).
Indudablemente su repertorio, de gran variedad, era para todos los públicos, ya que la ductilidad de su voz le permitía, lujosamente, interpretar cualquier canción.
Entre sus participaciones en la pantalla tenemos Güemes, tierra en armas (1971)Argentinísima (1972) o Historia de Argentina en vivo (2001).

Su muerte fue un acontecimiento muy triste para la música argentina, porque ya la Negra no pertenecía solo al Folklore. Su voz era de todos.
Más datos:

Atahualpa Yupanqui

Atahualpa Yupanqui: "Arte y Filosofía del Folklore"

Es una tarea harto difícil resumir en pocos renglones una vida tan interesante y completa como la de Yupanqui, pero haremos un intento... Don Ata nació un 31 de enero de 1908 en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Su verdadero nombre fue Héctor Roberto Chavero. Durante la adolescencia adoptaría el seudónimo que lo acompañaría para siempre y por el cual todos lo hemos conocido: Atahualpa Yupanqui.
 Entre sus antepasados se encuentran indios, criollos y vascos: "En aquellos pagos del Pergamino nací, para sumarme a la parentela de los Chavero del lejano Loreto santiagueño, de Villa Mercedes de San Luis, de la ruinosa capilla serrana de Alta Gracia. Me galopaban en la sangre trescientos años de América, desde que don Diego Abad Martín Chavero llegó para abatir quebrachos y algarrobos y hacer puertas y columnas para iglesias y capillas (...) Por el lado materno vengo de Regino Haram, de Guipúzcoa, quien se planta en medio de la pampa, levanta su casona, y acerca a su vida a los Guevaras, a los Collazo, gentes 'muy de antes'..." ("El canto del viento", I ).
La guitarra será una constante a lo largo de toda su vida. Luego de un breve y fracasado intento con el violín, comienza a tomar clases de guitarra con el maestro Bautista Almirón, y allí queda marcado a fuego su destino y su vocación. Descubre, además, la existencia de un vasto repertorio que excedía los temas gauchescos.
No completó sus estudios por diversos motivos: falta de dinero, estudios de otra índole, traslados familiares o giras de concierto del maestro Almirón, pero como él mismo señala estaba el signo impreso en su alma, y ya no habría otro mundo que ése: La Guitarra.
Cuenta con 9 años cuando su familia viaja al Tucumán, provincia a la que volverá repetidas veces a lo largo de su vida, y a la cual lo une un profundo afecto. En el terreno musical, describe este lugar como "el reino de las zambas más lindas de la tierra". Muchas canciones suyas han sido dedicadas a Tucumán o han evocado su gente y sus parajes: "Luna tucumana", "Nostalgias tucumanas", "Adiós Tucumán", "Zamba del grillo", "La tucumanita", "La pobrecita", "La raqueña", etc.
Durante su adolescencia regresa a la provincia de Buenos Aires, a Junín. A partir de los 18 años inicia un peregrinaje casi constante, que lo llevará por casi todas las provincias argentinas.
En esos años de adolescencia y juventud, además de su trabajo como músico, se desempeña en distintos oficios para ganarse la vida. Fue así, entre otras cosas, hachero, arriero, cargador de carbón, entregador de telegramas, oficial de escribanía, corrector de pruebas y periodista.
También fue común, durante esos primeros años, que recorriera junto con un amigo distintos pueblos del interior proyectando películas en una sábana que utilizaban como pantalla. Terminada la película, venía el concierto de guitarra a cargo de Atahualpa.
 
Grupo Aconquija (1941): de pie, el más alto: Eduardo Falú
Hacia fines de la década del '30 comienza a efectuar sus primeras grabaciones difundiendo, también, su propio cancionero. Registra así, para el sello RCA Víctor numerosos cantos y danzas (Fernando Boasso - "Tierra que anda...").
En la década del '40 suma a su actividad como compositor e intérprete la de escritor, publicando sus dos primeros libros: "Piedra Sola" (Jujuy) en 1941 y "Aires Indios" (Montevideo) en 1943. Más adelante publica la novela "Cerro Bayo", en la que luego se basaría el guión de la película "Horizontes de Piedra".
Con numerosas grabaciones y composiciones se van cimentando su fama y su prestigio en todo el país.
En 1945 se afilia al Partido Comunista, vínculo que mantendrá hasta el año 1952, fecha en que renuncia al mismo retomando una posición política independiente. Esta afiliación y su actitud crítica ante el gobierno peronista le valdrán un silenciamiento forzoso durante todos esos años. Sus actuaciones fueron prohibidas, no participó en programas radiales, sus grabaciones se interrumpen desde 1947 hasta 1953. Tampoco se permitía la interpretación de sus temas por otros artistas. Es detenido y encarcelado en ocho oportunidades.
Comienzan en estos años sus retiros en la localidad de Cerro Colorado, en la provincia de Córdoba, donde levanta su casa, y sus viajes por Europa donde obtendrá un reconocimiento excepcional. En 1949 actúa en distintos países de la órbita comunista: Hungría, Checoslovaquia, Rumania y Bulgaria. Recala luego en París, donde se vincula con distintos artistas e intelectuales del momento. Conoce a Edith Piaf quien queda impresionada con su arte y lo invita a participar en sus propios recitales ante el público parisino, en los que obtiene un resonante éxito. En 1950 obtiene el premio de la Academia Charles Cross de París al mejor disco folklórico del año.
A partir de 1953 se levanta su proscripción y vuelve a grabar en forma sostenida, canciones que sólo saben de éxitos y reconocimientos.
Retoma, también, sus actuaciones en Buenos Aires y el interior del país.
En la década del '60 además de sus giras de concierto por Europa, comienza a actuar en el Japón, donde nuevamente obtiene un profundo reconocimiento. Edita, asimismo, uno de sus libros más importantes: "El canto del viento".
En 1967 obtiene el Premio del Festival de Cosquín y en 1968 y 1969 el Premio de la Academia Charles Cross de París al mejor disco extranjero.
 De aquí en adelante el reconocimiento de su propio país, América y Europa se ve plasmado en una serie de premios y homenajes: El escenario del Festival Folklórico de Cosquín (el más importante de Argentina) es bautizado con su nombre (1972); es nombrado ciudadano ilustre en el estado de Vera Cruz, México (1973); es condecorado por el gobierno de Venezuela (1978); es nombrado Presidente Honorario de la Asociación de Trovadores de Medellín, Colombia (1979); recibe el Diploma de Honor del Consejo Interamericano de Música de la O.E.A. (1983); recibe el Premio Konex de Platino como autor de folklore (1985); Premio "Caballero de las Artes y Letras" del Ministerio de Cultura de Francia (1986); Doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina (1990); Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires (1991). A fines de los '80 concreta la creación de la "Fundación Yupanqui".
 Atahualpa por lo general era autor y compositor de sus temas, pero formó 2 dúos muy importantes: uno con "Pablo del Cerro" (Camino del indio, Chacarera de las piedras, El alazán, etc.) que en realidad era el seudónimo artístico de quien fue su esposa: Antonieta Paula Pepin Fitzpatrick de Chavero, la que dejó un grupo de aproximadamente 40 composiciones; el otro dúo fue con “Romildo Risso”  (Los ejes de mi carreta, El Aromo, etc.).
 Atahualpa Yupanqui falleció en Nimes, Francia, lugar donde vivió sus últimos años, el 23 de mayo de 1992. Sus restos descansan ahora en el Cerro Colorado, Provincia de Córdoba, República Argentina.
 Aquí enumeramos algunas de sus muchísimas creaciones:
"La zamba del cañaveral", "La andariega", La arribeña", "La churqueña", "Tierra Jujeña", "Kaluyo de Huascar", "Viento, viento", "Camino de los valles", "La viajerita", "La raqueña", "Viene clareando", "Hui jo jo", "Ahí andamos señor", "El arriero", "Zamba del grillo", "Chilca Juliana", "La añera", "La pobrecita", "Camino del indio", "Tierra querida", "Chacarera de las piedras", "Recuerdos del Portezuelo", "La Tucumanita", "Indiecito dormido", "Lloran las ramas del viento", "La humilde", "Le tengo rabia al silencio", "Luna Tucumana", "Los ejes de mi carreta", "Sin caballo y en Montiel", "La alabanza", "Cantor del sur", "El árbol que tu olvidaste", "El payador perseguido"
 

Los Fronterizos

Los Fronterizos, de Salta al mundo
Fue a mediados de un siglo que desandaba la mitad de su camino. Eran años en los que, ayudado por la disposición del decreto 33.711, el folklore comenzaba a gozar de un tiempo de fecundidad musical y poética de excepción. Nadie soñaba entonces con vivir de la música, pero muchos cantaban, aunque más no fuera como una manera de atraer la mirada de las muchachas. En medio de ese movimiento musical, tierra fértil para la aparición de nuevos valores, nacieron al canto popular, y casi como si se tratara de un juego,
Los Fronterizos. 
Formación inicial
Llegaron de su salta natal, agreste y romántica al mismo tiempo, con la fuerza de los años mozos y el espíritu lleno de la poesía que se respiraba en los aires del norte argentino. Eran changos jóvenes, estudiantes todavía, que aún definían sus vocaciones. Ellos mismos se encargan de contar siempre que ninguno comenzó a cantar en Los Fronterizospensando que aquello iba a ser una forma de vida. El Negro López quería ser abogado, Madeo arquitecto, Moreno era bancario y Barbarán todavía estaba en el secundario; cada uno tenía sus planes, pero no pensaban que al final, la música iba a ser el camino que les esperaba. No imaginaron jamás, que el canto los convertiría en indiscutidos mimados de un público sediento de algo nuevo. Nunca pensaron, ni siquiera jugando, que el mundo les abriría sus puertas y los aplaudiría de pie.
Fue la insistencia de una tía de Carlos Barbarán, la encargada de juntar a esas cuatro voces que asombraron al mundo entero en tiempos en que no había mp3, Internet ni grabadoras caseras de discos, y el otro lado del mundo, era realmente “el otro lado del mundo”. Amigos desde siempre, el negro Gerardo López y Barbarán formaron un trío con Emilio Sola, el único fin de cantar en reuniones familiares y en la escuela. Pero la vida siempre tiene sorpresas a la vuelta de la esquina y en una oportunidad los invitaron a participar de un encuentro de poetas en el Teatro Alberdi de Salta y allí fueron. Cuando César Perdiguero tuvo que presentarlos peguntó el nombre del grupo, pero no había tal. López estaba leyendo la historia de los fortines de Salta, que se habían instalado para contener a los indios que venían de la zona del Chaco. A los gauchos que cuidaban las fronteras de los fortines les decían los fronterizos, y se le ocurrió dar ese nombre como pudo ser cualquier otro. Era sólo para salvar la situación.Aquellos primitivos Fronterizos pronto sufrieron la deserción de Emilio Sola, quien fue reemplazado por Cacho Valdez y poco después el trío se disolvía. El destino se empeñó en que un nuevo conjunto se formara y un día juntó a López y Barbarán con Eduardo Madeo y Juan Carlos Moreno que habían integrado Los Coyuyos. De allí en más, es historia conocida. Un nuevo grupo –que nada tenía que ver con el trío- había nacido para beneplácito de los amantes del folklore y había que ponerle un nombre. Como a Madeo le gustó el nombre del trío anterior, se decidió que también podía ser el del nuevo cuarteto... Era noviembre de 1954
Los más exitosos
Pronto ganaron un concurso, grabaron un disco, sonaban por la radio y comenzaron su andar por caminos insospechados. Carlitos Barbarán decidió entonces continuar sus estudios en Salta; el elegido para reemplazarlo fue César Isella. Llegaron luego las actuaciones y los discos. ProntoLos Fronterizos comenzaban a ganarse un lugar en el corazón del público, en especial al ser convocados por Ariel Ramírez para integrar su compañía y recorrer el país. De la mano del pianista santafesino desarrollarían parte fundamental de su carrera. Primero una gira de tres meses por la ex Unión Soviética. Luego llegaría Coronación de Folklore, con la participación también de Eduardo Falú, considerado por los entendidos como uno de los mejores discos de folklore argentino de la historia. Pero la sociedad artística aún tenía algo más para dar; la Misa Criolla que les abriría las puertas del mundo. De ahí en más fueron viajes, premios en todo el mundo, discos de oro y el reconocimiento internacional.
Con la firme intención de lanzarse como solista, en diciembre de 1965, César Isella anuncia su decisión de abandonar el grupo. Con la urgencia que dan los compromisos, un joven bonaerense, de buena pinta, es llamado en su lugar. El 11 enero de 1966, Yayo Quesada debutaba en el Teatro Griego de Córdoba. Quedaba atrás así la época de las mejores grabaciones fronterizas, pero comenzaba el despegue internacional definitivo. El Rheinalle de Dusseldorf, el Hollywood Bowl de Los Ángeles, el Opera House de San Francisco, el Tabernáculo Mormón de Salt Lake City, el Carnegie Hall y el Teatro Colón, entre muchos otros, fueron algunos de los escenarios que recibieron su magia musical

Tantos años de actuaciones, viajes y demás, comenzaron a minar las relaciones entre los cuatro amigos. La imposibilidad de llegar a un acuerdo ante la decisión de grabar una nueva versión de la Misa Criolla, marcó el alejamiento definitivo de Eduardo Madeo en julio de 1977.  El cordobés Omar Jara ocupó su lugar, pero la historia del conjunto ya estaba. Un año más tarde y luego de una disputa judicial entre Moreno y López, Los Fronterizos se separaron. Nuevas formaciones continuaron defendiendo el nombre, pero ya nada fue igual. Todavía, queda un lugar difícil de llenar.

Jorge Cafrune - Coplas del Payador Perseguido

lunes, marzo 14

Biografía
Jorge Antonio Cafrune ( Jujuy, 8 de agosto de 1937 - Buenos Aires, 1 de febrero de 1978 ) fue uno de los cantores folclóricos argentinos más populares de su tiempo, además de un incansable investigador, recopilador y difusor de la cultura nativa.

Jorge Cafrune nació en la finca «La Matilde» de El Sunchal, Perico del Carmen, Jujuy. Cursó sus estudios secundarios en San Salvador de Jujuy mientras tomaba clases de guitarra con Nicolás Lamadrid. Luego se trasladó con toda su familia a Salta, y allí conoció a Luis Alberto Valdéz, Tomás Alberto Campos y Gilberto Vaca, con quienes formó su primer grupo: «Las Voces de Huayra». Con esta formación grabó en 1957 su primer disco de acetato, en la compañía discográfica salteña «H. y R.». En esa época fueron «descubiertos» por Ariel Ramírez, quien los convocó para acompañarlo en una gira por Mar del Plata y varias provincias. Luego Cafrune y Valdez fueron convocados al Servicio militar y el grupo alternó su formación original con reemplazos de José Eduardo Sauad y Luis Adolfo Rodríguez. Estos nuevos integrantes formarían parte de la formación que ese mismo año grabó un disco de 12 temas para el sello Columbia. Más tarde serían convocados para grabar un segundo disco para la misma compañía, pero desacuerdos entre los integrantes llevaron finalmente a la disolución del grupo.

Ante una nueva convocatoria de Ramírez, Cafrune forma un nuevo grupo, «Los cantores del Alba», acompañado por Tomás Campos, Gilberto Vaca y Javier Pantaleón. Luego de la nueva presentación con Ramírez, Cafrune decide continuar su camino en solitario y abandona el nuevo grupo. En esta nueva etapa debutó en 1960 en el Centro Argentino de la ciudad de Salta para emprender inmediatamente después una larga gira que lo llevaría por las provincias de Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires. Ante una tibia recepción en la Capital, donde no consiguió lugar en radio ni televisión, decidió continuar la gira por Uruguay y Brasil. En el primero lograría su debut televisivo, en el Canal 4 del país oriental.

En 1962 regresa a Capital y contacta a Jaime Dávalos, que tenía un programa de televisión. Este le dice que debería probar suerte en el Festival Folclórico de Cosquín. Cafrune viaja a la ciudad cordobesa y consigue un lugar para actuar fuera de cartel, consagrándose por elección del público como primera revelación. Luego vendría el primer disco en solitario y la consagración definitiva con nuevas presentaciones en radio, televisión y teatros, además de largas giras en las que siempre prefería los pueblos pequeños a las grandes ciudades. Fue en uno de esos pueblitos, Huanguelén, en la provincia de Buenos Aires, donde conoció y promovió a un joven cantor llamado José Larralde. En este período también siguió presentándose cada año en Cosquín y allí, en 1965, sin conocimiento de la organización presentó a una cantante tucumana llamada Mercedes Sosa.

En 1967 presenta la gira «De a caballo por mi Patria», en homenaje al Chacho Peñaloza. En esta gira Cafrune recorrió el país al estilo de los viejos gauchos, llevando su arte y su mensaje a todos los rincones del país. Sus objetivos también incluían captar los paisajes a través de la fotografía y la filmación de cortometrajes televisivos, además de la recopilación de datos sobre las formas de vida, costumbres, cultura y tradición de las diversas regiones. La gira fue ruinosa para su economía, pero fue un gran éxito si se tienen en cuenta los verdaderos objetivos que se habían propuesto.

Al finalizar esta gira, Cafrune fue convocado para integrar unas comitivas artísticas argentinas que visitaron los Estados Unidos y España. El suceso en la península Ibérica fue fabuloso, y Cafrune llegó a radicarse allí por varios años, formando familia con Lourdes López Garzón. Su retorno al país fue en 1977, cuando falleció su padre. Eran tiempos difíciles para la Argentina, ya que el gobierno estaba en manos de la dictadura militar de Jorge Rafael Videla. A diferencia de otros artistas comprometidos, que se exiliaron cuando comenzaron las amenazas y las prohibiciones, Cafrune decidió quedarse y seguir haciendo lo que mejor sabía hacer: cantar y opinar cantando y haciendo. Fue así que en el festival de Cosquín de enero de 1978 cuando su público le pidió una canción que estaba prohibida, Zamba de mi esperanza, Cafrune accedió argumentando que «aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar». Según testimonios que se consignan en el Nunca más, eso ya fue demasiado para los militares, y en un campo de concentración de Córdoba, el Teniente Coronel Carlos Enrique Villanueva opinó que “había que matarlo para prevenir a los otros”.

La oportunidad perfecta llegó el 31 de enero de ese año. A modo de homenaje a José de San Martín, Cafrune emprendió ese día una travesía a caballo que lo llevaría a Yapeyú, lugar de nacimiento del libertador, para depositar allí tierra del lugar de su fallecimiento, Boulogne-sur-Mer. Esa noche, a poco de salir, fue embestido a la altura de Benavídez por una camioneta conducida por un joven de 19 años, Héctor Emilio Díaz. Cafrune falleció ese mismo día a la medianoche, pero el hecho nunca fue esclarecido y para la justicia quedó sólo como un accidente.

Horacio Guarany

Nació el 15 de Mayo de 1925 en el chaco santafecino, en el pueblo de Las Garzas según fue anotado, pero en realidad fue hijo del monte, "La forestal" y la naturaleza. Nació del matrimonio de un nativo de la zona bautizado como José Rodriguez y Feliciana Cereijo de Rodriguez nacida en León, España.
El padre, indio y hachero del Chaco correntino, de muy niño fue llevado por un resero que lo pidió prestado para ayudar en el arreo. El hombre mató a otro en el camino y, mientras huía de la justicia se internó en Santa Fe donde abandonó a la criatura en una chacra de una colonia de chacareros españoles. Allí le prestaron un apellido y luego se casó con una española, doña Feliciana Cereijo. Trabajó como hachero de La Forestal, y tuvo que ir adonde lo llevaba la empresa. Vivían a pleno monte y allí es donde nacieron los hijos, catorce en total. El 15 de mayo de 1925, cerca de Guasuncho o de Intillaco, precisamente en el monte nació el antepenúltimo, Heraclio Catalino, quien luego pasaría su infancia en Alto Verde, un pueblito humilde del litoral argentino (como dice en su zamba La litoreña). Porque Heraclio Catalino Rodriguez es el verdadero nombre de Horacio Guarany.
Desde niño lo atrajo la música, especialmente el canto, y aprendió a tocar la guitarra con el maestro Santiago Aicardi. También le gustaba escribir, y en un cuaderno le escribía a personajes largas cartas que nunca se enviaron; ya más crecido abrió sus ojos al amor y le escribía a la muchacha de sus sueños cartas igualmente sin destino.
A los 17 o 18 años fue a Buenos Aires a probar suerte con el canto, pero la ciudad era dura. Vivía en una piecita de la calle California y cantaba en la Boca, en un boliche llamado "La rueda" (Almirante Brown y Necochea), donde los parroquianos le obsequiaban botellas de cerveza. Él con otros que cantaban allí reunían una docena de botellas por noche, se las cambiaban por dinero a don Carballo, el bolichero, y así comían al día siguiente. En una oportunidad en que estuvo enfermo y debió internarse en el Hospital Rawson, le prestó la piecita de la calle California a un amigo, que se fue con el calentador, la pava y la olla. ¡Todo lo que tenía!.
Quedó en la calle, y uno de sus hermanos, a través de un amigo, le ofreció embarcarse. Horacio aceptó, y ni bien subió a bordo lo mandaron a hacer la provisión. Así se enteró de que se había embarcado como cocinero, oficio que no conocía, aunque sí el de marinero. Pero tuvo que hacerlo para que no lo echaran. Mientras hacía la provisión, un cocinero tartamudo, que después se hizo maestro de cocina de los barcos que iban a Europa, le dijo: "Eso no te alcanza para dos horas". Porque compraba un kilo de cada cosa. Le recomendó comprar una panceta grande, un tocino entero y unas damajuanas de vino, y así salió del paso.
Según sus propias palabras, Horacio Guarany ha tenido todos los oficios necesarios para poder seguir viviendo sin saber nada. Sin embargo declara haber sido un buen foguista, se hizo cocinero de barco a la fuerza, se considera un buen criador de gallos de riña y un buen vareador de caballos de carrera.
En 1957 debutó en Radio Belgrano y poco después su grabación de "El mensú", de Ramón Ayala, recorrería todas las radios. Fue uno de los pioneros que inauguraron el Festival Nacional de Cosquín en 1961, y su participación se hizo un clásico donde año tras año presentaba nuevas canciones. "Guitarra de medianoche", "Milonga para mi perro", "La guerrillera, "No sé por qué piensas tú", "Regalito", "Si se calla el cantor", y tantas otras. En 1972 filmó su primer largometraje "Si se calla el cantor", con Olga Zubarry, que trataba del triunfo de un hombre como cantante, luego de terribles experiencias de explotación. Luego, en 1974, dirigido por el mismo director Enrique Dawi, filmó "La vuelta de Martín Fierro", con Onofre Lovero, un relato paralelo de la vida de José Hernández y su obra.
Poco después tuvo que exiliarse en España tras haber sufrido amenazas reiteradas y atentados, y se hicieron desaparecer todos sus discos editados hasta ese momento. Volvió a la Argentina el 5 de diciembre de 1978, y solamente un mes más tarde, el 20 de enero del 79 pusieron una bomba en su casa de la calle Nahuel Huapi en la Capital Federal. Decidió quedarse de todas maneras, aunque debió conformarse con realizar espectáculos en el interior del país.
Con el retorno de la democracia en 1983, volvió a los recitales y presentaciones televisivas. El domingo 22 de noviembre de 1987 actuó en la "Fiesta Nacional de la Tradición Frente al Mar" en Miramar, provincia de Buenos Aires, en su séptima edicion.
Amante del buen vino, creó antes del exilio, en su casa del barrio de Coghlan el famoso y bien conocido "Templo del Vino" donde agasajó por muchos años a sus amigos. Este sitio sufrió varios atentados durante las décadas de violencia en la República Argentina.
Armando Tejada Gomez, un gran amigo, escribió una de sus biografías hasta el año 1976, de la cual parte de esta reseña toma datos históricos. Horacio Guarany relataba por teléfono desde el exilio algunos datos, y el exelente poeta todo lo demás.
Por inconvenientes personales se fue a vivir a un Barco y navegó por toda la Mesopotamia Argentina. Luego compró una finca con muchos árboles añosos, entre ellos frutales. Con los frutos de éstos su actual esposa y otro matrimonio se dedican a elaborar dulces artesanales. Y mientras ellos recogen las frutas Horacio disfruta en su piscina, que ya bastante trabajó en la vida, y además es su oficio el de cantar o escribir, y no solamente canciones. Entre 1992 y 1993 escribió tres novelas, "El loco de la guerra", "Las cartas del silencio" y "Sapucay".

La Frazada Del Abuelo

lunes, diciembre 20

LA FRAZADA DEL ABUELO

Viajando para Entre Ríos, de esto ya hace muchos años,
Me contaron una historia que jamás pude olvidar.
Que da vueltas por mi mente, que me tiene preocupado
y ojalá que en estos versos, yo se los pueda contar.

Me hablaron de un hombre bueno, de un señor adinerado,
Empresario de alto rango y de mucha honestidad,
que vivía en cantry privado en casa de varios pisos
y se codeaba con gente de la alta sociedad.

Tenía un hijo pequeño, que era de nombre Alfredito
Una mujer linda y buena, muy coqueta y muy cordial,
Vivía con él su padre, del cual él había heredado,
Buen nombre, buen apellido y parte del capital.

Todo era páz y armonía, un ejemplo de familia
Y hasta los mismos vecinos los solían envidiar,
Y en el parque de la casa se veía habitualmente
Al abuelo con el nieto, dele jugar y jugar.

Pero el tiempo que no para, y que muestra a las personas
mostraron que el hombre bueno cambio el modo de pensar,
Y en la mesa de su casa comentaba diariamente, que su padre,
entrado en años les empezaba a molestar.

Que está muy envejecido, que anda arrastrando los pieces
Que a la hora de sentarse elige el mejor sillón,
Que hay que cocinarle aparte prepararle los remedios
Y que cuando llega gente, quiere llamar la atención.

Hay que llevarlo al asilo, estará bien atendido,
Y la gente que allí trabaja, tiene mucha seriedad
Alfredito que escuchaba pensaba pa sus adentros
Me quedaré sin abuelo, que ingrata es la sociedad.

Llegó el día de la mudanza, y en una chata importada
A las pilchas de su padre junto a su mujer cargó,
Pero al revisar las cosas por si algo le faltaba,
Se dio cuenta que en la pieza, la frazada se olvidó.

Alfredito andá corriendo, y tráele la frazada
Que es útil, y necesaria pa la gente de su edad,
Y Alfredito lagrimeando, fue a cumplir con el mandado
Pero en sus pequeñas manos, solo trajo la mitad.

Decime por qué rompiste la frazada del abuelo!!!
A esas cosas en la vida siempre las castiga Dios!,
NO papito! No la he roto!, solo la partí en el medio
La otra mitad la he dejado, pa cuando te lleve a vos!!!!




Soledad - Cancion del adios

domingo, octubre 18

Soledad Pastorutti nació el 12 de octubre de 1980 en la ciudad de Arequito, Provincia de Santa Fe. Siempre le gustó cantar, a tal punto que cuando estaba en quinto grado del colegio primario, a pedido de sus compañeros, se subía a uno de los tantos pupitres del aula para interpretar canciones de Palito Ortega.
Sus comienzos como cantante de folklore fueron en parte por iniciativa propia, en parte porque era la música que escuchaba su padre, y otro tanto porque en el colegio era lo que se enseñaba para aprender a tocar guitarra. Biografía


Chaqueño Palavecino -COPLA MI VOZ-

martes, octubre 13

Oscar Palavecino nació el 18 de Diciembre de 1959. Allí habitan comunidades Tobas, Wichi, Chulupies y Chorotes. Rancho Ñato, es un lugar donde tres naciones limitan: Argentina, Paraguay y Bolivia. Su Madre se llamaba Estela, tenia 35 años el día que nació Oscar. Doña Estela tuvo que cumplir un doble rol, ser madre y padre al mismo tiempo.

Desde niño trabajo para poder colaborar en casa. A los 9 años enfrentó la enfermedad de su madre, Doña Estela en ese entonces han tenido que vender sus pocas pertenencias he instalarse en Tartagal con sus hermanos, porque allí existía un enfermero que podría atenderla. Viviendo en la casa de sus tíos durante largo tiempo. Allí en casa de unos tíos vivieron durante largo tiempo.

Por la mañana asistía a clases y por la tarde trabajaba. Tenía 17 años cuando su madre falleció en 1976, Oscar siempre agradeció lo que Doña Estela le había enseñado, llevándolo grabado en su corazón. A partir de allí comenzó a vivir solo, pues sus hermanos habían conseguido trabajos en Salta.

Hasta que uno de ellos, Juan Pablo, lo llevo a Salta a vivir en casa de una Tía, quien le consiguió su primer trabajo en la ciudad, cargando y descargando garrafas. Luego de hacer el servicio militar, regresó y reanudó sus tareas en la compañía de garrafas, pero entonces realizando el transporte de las mismas. Biografía


Los Nocheros - Entre la tierra y el cielo

viernes, octubre 9

En 1986, la tierra salteña, abrazada por el trópico, fue testigo de los primeros acordes de Los Nocheros.
El ámbito de sus comienzos estuvo musicalizado por Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Los de Salta, Los Cantores del Alba, Los Nombradores, Daniel Toro; fue entonces cuando supieron forjar esa personalidad y ese sonido auténticamente salteño, que los llevo a recorrer todo el país.
Sus primeras incursiones artísticas, luego del coro polifónico de Salta, fueron como dúo, conformado por Mario y Rubén. Al poco tiempo fueron integrando nuevas voces hasta conformar el cuarteto actual.
La agrupación está integrada por Mario Teruel (barítono, guitarra-arreglos, composición), Jorge Rojas (tenor, voz y composición), César Kike Teruel (barítono, guitarra/charango, composición), y Rubén Sergio Ehizaguirre (tenor, voz y composición).
Con una dinámica artística asombrosa fueron colmando todo tipo de festival, teatro, estadio o anfiteatro en el que actuaran. Biografía


Los Nocheros - No saber de tí

jueves, octubre 1

Letra de la canción No saber de ti interpretada por Los Nocheros:

Nadie me habla de ti sin embargo te extraño
No me resigno a olvidarte aunque pasen los años
Que sera de ti por donde andarás
A que distancia te encuentras de mi soledad

Como quisiera saber si es que aun me recuerdas
Si has preguntado por mi si te duele mi ausencia
Que ha cambiado en ti y en tu corazón
Como ha seguido tu vida después de mi amor

Desde que no estas aquí ya no puedo encontrar
De nuevo el sentido de la libertad
Sin ti no imagino volver a empezar
Quiero saber que fué de ti

Desde que no estas aquí ya no puedo encontrar
De nuevo el sentido de la libertad
Sin ti no imagino volver a empezar
Quiero saber que fué de ti

Desde que no estas aquí solo me habita el dolor
Se me va la vida sin saber de ti
Amor...


 

LAS 20 CANTANTES MAS BELLAS